EL TEATRO EN LA GENERACIÓN DEL 27: FEDERICO GARCÍA LORCA
A la Generación del 27, en
sentido amplio, no sólo pertenecen los poetas (el Grupo Poético), sino
prosistas, dramaturgos, y otros artistas, hasta pintores y cineastas. Entre los
autores de teatro destacan García Lorca, Alberti, Miguel Hernández (considerado
epígono de la generación) y los renovadores del humor, Jardiel Poncela y Miguel
Mihura, además de Alejandro Casona, aunque la obra de estos últimos se
desarrolle , en buena parte, en el exilio.
Las características generales del
teatro en la Generación
del 27 son:
- Depuración del teatro poético
(LORCA, CASONA).
- Influencia de las Vanguardias.
- Propósito didáctico: hay que
acercar el teatro al pueblo.
- Renovación del teatro de humor (JARDIEL, MIHURA).
EL TEATRO DE FEDERICO GARCÍA
LORCA
Federico García Lorca es el gran
renovador del teatro español del S. XX, junto con Valle-Inclán. Era, ante todo,
poeta, por eso el suyo será un teatro poético, lleno de lirismo. De hecho, empieza
a escribir mezclando prosa y verso, hasta llegar a la última obra: La casa de Bernarda Alba.
Como teórico del teatro, defiende
su carácter didáctico, pues opina que es un instrumento inmejorable para la
educación del pueblo. Por eso crea la compañía teatral La
Barraca, con la
que acercará las obras clásicas del repertorio español a los últimos rincones
del país. Su proyecto se encuadraba en las medidas educativas adoptadas por el
gobierno de la II República.
La generación del 27 es la
generación de vanguardia en España, la que asume la influencia de estos
movimientos, sobre todo del Surrealismo, y la adapta a la literatura española.
Lorca recibe esta influencia y la vuelca en temas y localizaciones españolas,
andaluzas en concreto, aunque su interpretación trasciende lo localista hasta
crear mitos universales, de ahí su éxito internacional. Los temas de sus obras
están tomados muchas veces de la realidad. Así, Bodas de sangre se inspira en la noticia aparecida en un periódico,
y la historia plasmada en La casa de
Bernarda Alba tiene también una base real.
Los temas fundamentales que trata
pueden reducirse a uno: el conflicto entre el deseo de realización del
individuo y la frustración que le ofrece la realidad. Esos deseos irrealizables
son la pasión amorosa, la maternidad o la libertad enfrentada a la autoridad que
impone limitaciones en forma de convenciones sociales (matrimonios concertados
y/o desiguales, luto,…). Todo ello encarnado en personajes apasionados, dotados
de una gran fuerza, a pesar de que esas pasiones les lleven a la soledad o a la
muerte. Destaca el papel preponderante de las mujeres, protagonistas exclusivas
en algunas obras (La casa de Bernarda
Alba).
Podemos clasificar sus obras dramáticas en:
* Primeras obras:
El maleficio de la mariposa. (Obra simbolista cuyos personajes son insectos)
Mariana Pineda. (Sobre la heroína republicana que se sacrifica por amor).
* Las farsas:
- Farsas para guiñol:
Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita.
El retablillo de don Cristóbal.
(Ambas sobre el matrimonio concertado entre un viejo y una niña).
- Farsas para personas:
La zapatera prodigiosa.
Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín.
(Sobre los matrimonios desiguales en edad)
* Comedias imposibles o irrepresentables:
Así que pasen cinco años.
El Público.
Comedia sin título.
(Llenas de elementos surrealistas por influencia de las vanguardias).
* Tragedias: “Trilogía dramática de la tierra española”
Bodas de sangre. (Tragedia de honor)
Yerma. (La tragedia de la maternidad frustrada)
(Otras clasificaciones incluyen en este grupo La casa de Bernarda Alba porque la consideran una tragedia y por los rasgos que comparte con estas obras: el protagonismo de las mujeres, el ambiente del campo andaluz y el tema de la muerte).
* Dramas:
Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores. (Sobre la mujer que espera, inútilmente, el regreso del amor)
La casa de Bernarda Alba. (Ansias de libertad y deseo de realización frustrados)
(Tanto las tragedias como los dramas se encuadran dentro de la llamada “veta neopopular”, por su ambientación y temática).
Su dedicación al mundo teatral
fue casi exclusiva en los últimos tiempos y nunca dejó de experimentar,
tratando los mismos temas con formas diferentes. Su muerte prematura truncó una
carrera literaria que se encontraba en su momento cumbre, con exitosas
representaciones en Hispanoamérica, y nos privó del conocimiento de obras que
ya tenía en proyecto.
Las declaraciones que, en
diversas ocasiones, hizo sobre el teatro nos ayudan a comprender su punto de
vista sobre un mundo que le apasionaba. Lo que pretendía con sus obras, según
decía, era “explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del
sentimiento del hombre”.
"El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la
edificación de un país, y el barómetro que marca su grandeza o su descenso…"
"Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está
moribundo, como el teatro que no recoge el latido social, el latido histórico,
el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con
risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o
sitio para hacer esa horrible cosa que se llama matar el tiempo".
"Aquí, lo grave es que las gentes que van al teatro no quieren que se
les haga pensar sobre ningún tema moral. Hay millones de hombres que no han
visto teatro… ¡Y cómo saben verlo cuando lo ven!"
"El teatro fue siempre mi vocación…"
"El teatro es la poesía que se levanta del libro se hace humana… El teatro necesita que los
personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo
tiempo que se les vean los huesos, la sangre".
La zapatera prodigiosa